La noche de ayer fue para el olvido. Una noche gris, humillante y sobre todo llena de impotencia. Una Copa América dónde la selección venía con racha ganadora, misma que iba maquillando y ocultando las gigantescas fallas del equipo de Juan Carlos Osorio. Un equipo sin un once inicial definido, un pequeño laboratorio de experimentos donde todos podían jugar en cualquier posición y por supuesto no ser efectivos en alguna; creo que yo le llamaría a todo esto un grupo de personas jugando al fútbol, porque lo que vimos en esta Copa fue todo menos un equipo.

La noche de ayer quedará en la historia y en la mente de millones de mexicanos que estuvieron frente al televisor o algunos otros en el estadio, con la “verde” puesta alentando al equipo. Para unos será un recuerdo tormentoso y para otros se volverá un tema intocable. De nuevo vivimos la historia que ha marcado al equipo nacional por varios años; iniciamos un torneo con bastantes expectativas e incluso “inflando” indebidamente a muchos jugadores. Iniciaba la nueva era de Osorio y era la primera vez en mucho tiempo que México contaba con jugadores europeos en su mejor nivel y jugando para las mejores ligas del mundo.

Después de esta dolorosa derrota todos estamos buscando una explicación, un culpable o un consuelo que elimine todos estos sentimientos de decepción e impotencia. Pero lo que toca ahora es hacer un verdadero análisis objetivo de lo que está pasando con el equipo nacional, lo cual no es nada nuevo. Basta de culpar a un solo elemento; por eso se llama equipo, porque es un conjunto donde todas sus piezas tienen que trabajar de la misma manera. El día de ayer no sirvió de nada la racha de 22 partidos sin perder; México jugó un pésimo torneo, donde por suerte o en pequeños momentos de lucidez, lograron sacar el resultado para terminar como líderes de grupo y avanzar a la siguiente fase de este torneo.

Juan Carlos Osorio presentó su tan cuestionado sistema dónde hacía incontables cambios y rotaciones en sus alineaciones, con el fin de motivar a los jugadores para pelear por un puesto; es evidente que fue un absoluto fracaso. Si fuera un éxito ¿por qué equipos como Alemania, España o Francia no lo aplican?. Simplemente es algo ilógico. Los jugadores de la selección dejan de verse las caras por largas temporadas y cuando vuelven a ser convocados, el D.T. tiene que armar un equipo sólido en poco tiempo; alternando tantas veces dicha alineación ¿cómo van a crear una estructura funcional de juego?.

Otro tema son los famosos jugadores europeos, siempre considerados como máximo orgullo nacional, y claro que lo son pero no se ha podido encontrar la fórmula correcta para hacerlos funcionar en la selección. ¡Dejemos de sobrevalorar a los jugadores! Claro que es un gran logro pasar a las ligas europeas, pero el mexicano tiene esa bonita costumbre de crear superhéroes de la nada. Un gran ejemplo es el “Tecatito” Corona, sin duda alguna es un gran jugador con mucho futuro pero con muchas cosas que pulir aún; sin embargo por un golazo frente a Venezuela ya los medios lo ponían al nivel de Messi o Neymar. El chiste se cuenta sólo.

Creo que al final no debimos de estar sorprendidos por este resultado tan humillante, porque más allá de los siete goles, fue el fin de un sueño que quisimos creer y que no tenía ningún fundamento. Fue el fin de una “racha ganadora” mediocre, porque en ningún momento México mostró un sistema o estilo de juego, había puras individualidades y como mencioné, situaciones de suerte. La playera nacional se ha ido devaluando poco a poco, ya que cualquier jugador puede ser convocado sin siquiera tener el nivel requerido.

Estamos llegando a la escases de líderes y guerreros que amen la camiseta, como Rafael Márquez , que ayer permaneció inexplicablemente en la banca. El “káiser” es el último jugador de la generación de íconos del tricolor. Tenemos varios jugadores con gran talento pero en esta Copa América desaparecieron, ¿Qué hizo Herrera, el gran ídolo del Porto? ¿Guardado, estaba en la cancha? ¿Dónde quedaron las grandes atajadas mundialistas de Paco Memo? ¿Cómo se pueden explicar los errores garrafales de Moreno y la defensa inexistente?. Todo el equipo es culpable de la penosa exhibición ante el equipo chileno.

Es hora de poner los pies en la tierra y aceptar cual es la realidad del equipo. Sí, tenemos mucho talento y grandes jugadores, pero eso no basta para hacer al equipo. Podemos seguir enumerando todos los errores que cometió el técnico y los jugadores, pero ahora corresponde aceptar la derrota y pensar que es lo que sigue hacer. Lo fácil: pedir la cabeza de Osorio. ¡Basta! No cortemos procesos, su etapa apenas empieza y esto requiere tiempo y continuidad. Tenemos las piezas para que esto funcione, sólo se tiene que saber como manejarlas y sobretodo saber que estas están dispuestas a pelear por la camiseta.

Ante todo este escenario gris, hay una pieza incondicional y que siempre ha funcionado al cien: la afición. Porque así somos, nos llamarán ilusos, masoquistas o ignorantes; pero es un sentimiento que no se puede explicar fácilmente, porque para la mayoría de los mexicanos esto no es sólo fútbol. Es un momento duro, pero si de algo puede estar seguro el equipo nacional es que la afición siempre va estar ahí; y ya se ha demostrado cientos de veces. No hay partido, en cualquier parte del mundo, donde México juegue y no haya un aficionado mexicano alentando con un sombrero o un penacho, entonando el himno nacional o el cielito lindo. El Tri, nunca está sólo y eso hasta el mundo lo sabe.

Gracias mi selección por habernos ilusionado de nuevo, por habernos hecho gritar de felicidad y esta vez llorar de decepción y vergüenza. Mi querida selección, ahora tienen una grandísima deuda y obligación de cumplir con los millones de mexicanos que siempre compran las camisetas, que cancelan planes importantes por ver un partido, con los que compran costosas entradas a los estadios y hacen viajes largos para irlos a apoyar. No hay duda que podemos llegar a ser un equipo ganador y demostrarle a este país con tantos problemas, que la mentalidad mexicana puede ser ganadora.  A pesar de que son interminables las cosas que quisiera escribir en forma de reclamo, mi querida selección, aquí seguimos todos para enfrentar lo siguiente.

#SiempreConMiSelección

Por: Grecia Macias

 

 

 

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